El legendario establecimiento ha incorporado un nuevo espacio, con ayuda de FADETA, para adaptarse a las nuevas demandas

Pertenece a la cuarta generación de una conocida familia de hosteleros de Alcocer y su vida ha estado ligada siempre a este sector. Gema Nieto, junto a sus hermanos, se hizo cargo del negocio familiar heredado de sus padres y de sus abuelos. Desde entonces, ha ido innovando e incorporando nuevas iniciativas para mantener la esencia de Restaurante Casa Goyo y, al mismo tiempo, poder renovarse y adaptarse a los nuevos tiempos y las nuevas demandas.

La última inversión ha sido la construcción de una terraza en una parcela ubicada frente al bar-restaurante, a la que se ha denominado ‘El jardín de Antonia’. Este espacio, perfectamente amueblado y decorado, cuenta con una parte abierta y otra cerrada, lo que permitirá ofrecer el servicio de terraza durante prácticamente todo el año y atraer a más clientela.

La trabajadora, Gema Nieto, explica que con esta actuación se ha ganado amplitud, además de ofrecer al cliente “un lugar distinto, más enfocado a las raciones que mucha gente demanda el fin de semana, con un ambiente especial y que viene a complementar nuestro negocio”. De esta forma, “llegaremos a otro tipo de público”.

El bar-restaurante Casa Goyo, que cuenta con doce trabajadores, está especializado en la comida tradicional. De hecho, confiesan que sus platos estrella son los de su abuela, los escabechados, el morteruelo y las migas, “todo lo que viene de antes”. A esto se añaden las elaboraciones de su hermana “que es una excelente repostera y hace unos postres sin aditivos buenísimos”.

La emprendedora asegura que “lo que busca todo el mundo son los platos de siempre” y apunta que el secreto de su negocio es “cocinar con amor y atender bien”. Para ello, siguen la regla que su madre les transmitió: cantidad, calidad y cariño, porque ella derrochaba generosidad y no veía a sus clientes como tal, sino que los consideraba familia. Hoy, esos clientes llegan de todos los puntos de España “porque es una zona muy turística”, pero especialmente de Madrid, Talavera de la Reina, Toledo y el Corredor del Henares.

“Nosotros somos muy rurales, a mí me encanta el pueblo, no sabría vivir en otro sitio”, confiesa Gema Nieto, quien añade que “tenemos una obligación moral porque mis padres se han dejado aquí la vida”.

La trabajadora considera que la labor de FADETA es “imprescindible para que los pueblos puedan invertir y que se sientan respaldados. Invertir en el medio rural es complicado a veces, tiene sus dificultades porque no juegas con las mismas ventajas que en la ciudad”. En su caso, asegura que “más importante que el dinero (que también lo es, porque sin él no habríamos podido hacer esta inversión), ha sido el impulso que nos han dado, el animarnos a hacerlo y el sentirnos protegidos en todo momento”.

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